martes, 4 de diciembre de 2007

EL SUEÑO: EL OTRO ENTRENAMIENTO

Todas las personas que nos dedicamos al mundo del deporte llevamos mucho tiempo escuchando la importancia que tiene el entrenamiento para que el deportista pueda obtener mejoras en su rendimiento deportivo. Pero, ¿qué entendemos por entrenamiento?.
Según García Manso, Navarro y Ruiz Caballero en su libro Bases Teóricas del Entrenamiento Deportivo (1996), el entrenamiento es un proceso en el cual el deportista es sometido a cargas de trabajo conocidas y planificadas, a través de ejercicios sistemáticos, que provocan en él una fatiga controlada que después de los suficientes y adecuados procesos de recuperación, se alcanzan superiores niveles de rendimiento que aparecen de manera estable y específica para cada disciplina deportiva. En esta definición podemos comprobar como, junto al “entrenamiento” habitualmente conocido (ejercicios físicos, técnicos, tácticos y psicológicos sistemáticos) se le atribuye una importancia vital, para la obtención de adaptaciones adecuadas, a los procesos de recuperación, dentro de los cuales se encuentra el sueño.

La recuperación consiste en un proceso básico de regeneración y reequilibrio celular que tiene lugar tras las modificaciones sufridas por el desarrollo de una actividad física intensa, y que en función del momento de actuación la podemos diferenciar en:
Recuperación continuada: la que se da durante la ejecución de la actividad física.
Recuperación inmediata: la producida entre los primeros 30-90 minutos tras la finalización del entrenamiento en la cual se eliminan los productos generados por la deuda de oxígeno.
Recuperación aplazada: se extiende a muchas horas después del esfuerzo, y consiste en procesos de regeneración metabólica, reestablecimiento de reservas energéticas, síntesis de proteínas y enzimas, y reestablecimiento del equilibrio iónico y endocrino. Es este tipo de recuperación es la que va a estar presente durante el momento del sueño.
TIPOS DE SUEÑO

Según las reglas clásicas adoptadas por la Asociación de Centros de Sueño desde finales de los años sesenta, y luego por la American Sleep Disorders Association (ASDA) se distinguen cinco fases del sueño, de las cuales 4 son de sueño lento y 1 es de sueño rápido.

Estadío 1 de sueño No REM (NoMOR)
Es la primera de las 4 fases del sueño lento. Se trata de un estadio de somnolencia o estadio 1, es la transición desde la vigilia al sueño. Este presenta un ligero enlentecimiento del electroencefalograma (EEG), más del 50% de los trazos son ondas theta de menos de 8 ciclos por segundo y de más de 2 ciclos por segundo. En el EEG se observan movimientos lentos "pendulares", el tono muscular disminuye y en el electrooculograma (EOG) se observan los movimientos oculares lentos (MOL).

Estadío 2 de sueño No REM (NoMOR)
Se reconoce un estadio de sueño lento ligero con dos características precisas. Por un lado los husos de sueño, emisión de ondas rápidas de 12 - 14 ciclos por segundo y por otro lado, los complejos K, que son ondas delta de perfil rígido aisladas sobre un fondo de actividad theta. No se deben apreciar ya más movimientos oculares y el músculo se verá más relajado. Los estadios 1 y 2 se denominan sueño lento superficial puesto que es fácil el despertar en este momento del dormir con cualquier estimulo sonoro o luminoso.

Estadíos 3 y 4 de sueño No REM (NoMOR)
Los estadios 3 y 4 se caracterizan por un enlentecimiento mucho más acusado del EEG y se conocen en conjunto como sueño lento profundo. El despertar aquí es difícil. Las ondas delta de 2 ciclos al menos por segundo son de gran tamaño, tienen alto voltaje y hacen presencia en esta fase. Invaden los trazos en mayor o menor proporción (entre el 20 y el 50% en la fase 3 y más del 50% de ondas delta en el trazado de la fase 4). En estos estadios, el cuerpo ahora absolutamente quieto, cambia de ejecutar tareas metabólicas principalmente, como digerir comida, a desarrollar mayoritariamente procesos anabólicos sintetizando proteínas requeridas para reparar células, reforzar huesos y reaprovisionar al sistema inmunológico, entre otras.

Sueño REM o MOR (paradójico)
Junto a las fases de sueño lento, se observa un sueño paradójico, llamado estadio REM (Rapid Eye Movement Sleep) o MOR de movimientos oculares rápidos. Este sueño es paradójico, porque, por un lado se observa una aceleración en el EEG, comparable a la que se ve en la fase 1 o al despertar, así como movimientos oculares típicos y rápidos, mientras que por otro lado, el tono muscular desciende totalmente. El sujeto se encuentra totalmente paralizado, excepto sus músculos respiratorios. Sobre éste fondo muy hipotónico, se aprecian sacudidas musculares, denominadas twitches. A diferencia de lo que ocurre en el sueño lento se aprecian aquí irregularidades en la ventilación: hipoapneas, e incluso apneas de corta duración y la frecuencia cardiaca presenta aceleramientos y desaceleramientos de la misma.

EFECTOS BENEFICIOSOS DEL SUEÑO SOBRE EL ORGANISMO

A pesar de que el sueño ocupa un tercio de nuestras vidas, y de que continúa siendo una de las actividades más enigmáticas del ser humano, existen determinados efectos positivos que genera el sueño sobre nuestro organismo:

  • Sistema nervioso: ayuda a conservar la integridad del circuito neuronal implicado en la memoria y el aprendizaje (mientras se duerme se produce el almacenamiento de la memoria a largo plazo). En cuanto a la actividad cerebral, se ha comprobado que es imprescindible para la salud mental, se liberan emociones inconscientes que de otro modo quedarían reprimidas y podrían resultar perjudiciales.
    Los sueños también permiten reelaborar las experiencias y emociones vividas durante el día y convertir esas impresiones en recuerdos más permanentes.
  • Sistema inmunitario: fomentando y fortaleciendo las defensas de nuestro organismo así como la resistencia de nuestro cuerpo a enfermedades.
  • Aparato circulatorio: durante el sueño, la frecuencia cardiaca es más lenta y los tejidos y células coronarias se benefician de la acción reparadora que se produce por la liberación de la hormona de crecimiento y la melatonina. A su vez, al igual que el corazón, el aparato circulatorio realiza un menor esfuerzo que durante el día. La posición vertical hace que el cuerpo le cueste mucho más enviar la sangre al corazón que cuando estamos acostados. Además la presión arterial es menor durante el sueño.
  • Aparato locomotor: durante el estadio 4 del sueño y en el sueño REM, en el que se da una mayor actividad cerebral, se produce una relajación completa del aparato locomotor. Todos los músculos, articulaciones y la columna vertebral, que suelen ser objeto de excesiva tensión (músculos posturales o tónicos) o dolor se liberan de la tensión acumulada durante el día, lo que produce un gran alivio.
  • Aparato respiratorio: Cuando conciliamos el sueño nuestra respiración se hace más lenta y más profunda haciendo que el cuerpo y las células se oxigenan correctamente.
  • Sistema Visual: la vista descansa profundamente y se regenera la rodopsina, el pigmento sensible a la luz. Así se recupera del esfuerzo que realiza durante el día, debido a trabajos que obligan a fijar la vista.
  • Control de peso: Investigaciones en las Universidades de Stanford y Wisconsin (2004) indican que hay una relación entre la falta de sueño y la incapacidad para perder o incluso mantener el peso. Esto es provocado porque la falta de sueño actúa sobre el equilibrio de dos hormonas (grelina aumenta el apetito y leptina suprime el apetito) relacionadas con la sensación de apetito. También tiene mucha importancia en el control de peso la presencia de la hormona del crecimiento que se segrega durante el sueño.
  • Metabolismo: Mientras dormimos disminuye el gasto energético y este ahorro de energía se utiliza en funciones reparadoras internas. En situaciones de enfermedad, dormir favorece la recuperación. Además, durante el sueño y el descanso se producen picos de secreciones hormonales muy importantes para la función regeneradora de nuestro organismo.

RESPUESTAS METABÓLICAS POTENCIADAS DURANTE EL SUEÑO

Como bien hemos podidos comprobar en el apartado anterior, los efectos beneficiosos que sobre nuestro organismo provoca el sueño son innumerables. Sin embargo, de todos los efectos positivos le damos mucha importancia a las respuestas hormonales que se dan durante el sueño. Así pues, los comportamientos de las hormonas que vamos a explicar a continuación son de capital importancia para una correcta recuperación psico-física del organismo.

El cortisol: alcanza sus valores más bajos hacia la media noche y los más altos hacia las 6 de la mañana, tiene funciones recuperadoras muy importantes ya que reduce la utilización de carbohidratos, glucosa y proteínas por parte de las estructuras corporales periféricas y potencia la utilización de los mismos por parte de las estructuras internas, favoreciendo la producción de glucógeno hepático (glucogénesis) y proteínas hepáticas y plasmáticas. También tiene un efecto de movilización de las grasas ya que fomenta la utilización de los ácidos grasos como fuente de energía además de tener efectos antiinflamatorios fantásticos.

La hormona adrenocorticotrópica (ACTH): al igual que el Cortisol alcanza sus valores más bajos hacia la media noche y los más altos hacia las 6 de la mañana, y su función principal es la de regular la secreción del Cortisol.

La Hormona del Crecimiento (GH): alcanza su máximo nivel poco después de que el sujeto se queda dormido (durante los estadios 3 y 4 del sueño NoMOR), y su gran función es la de ser el principal agente anabólico proteico del organismo. Aumenta el aporte de aminoácidos hacia la célula con la intención de reparar los daños generados por la actividad diaria. Esta hormona tiene mucha importancia en la recuperación, entre otras, de las estructuras musculares tan habitualmente dañadas en los entrenamientos físico-deportivos. También ejerce un efecto estimulante de la utilización de las grasas como fuente principal de energía.
Los picos secretores de la GH son 10 veces más importantes en la primera parte de la noche y son contingentes del sueño profundo de ondas lentas.

La melatonina: se empieza a segregar de acuerdo con el ciclo luz oscuridad e induce la aparición del sueño, alcanzando el nivel máximo de secreción a media noche y disminuyendo por la mañana. Regulariza y controla nuestro reloj biológico: mejora el sueño, estimula el sistema inmune y protege el sistema nervioso central. En experimentación, la melatonina mostró una actividad del antimutagene en siete tipos diversos de células cancerosas humanas, incluyendo los del seno y de la próstata; también influye positivamente el sistema reproductivo, cardiovascular y neurológico.
La melatonina es un antioxidante, que protege cada parte de la célula y de cada célula del organismo, incluyendo las neuronas. Este efecto antioxidante es de gran importancia para contrarrestar los efectos nocivos sobre el organismo de los “radicales libres” generados como sustancia de desecho tras la práctica físico-deportiva. Además, más de 100 enfermedades degenerativas (incluyendo las cataratas, la degeneración macular de la retina, la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la osteoartritis, etc.) se asocian a la reducción de las defensas antioxidantes del organismo.

La prolactina: aumenta su secreción en forma continua durante la noche y alcanza la concentración más alta antes de terminar el período de sueño entre las 5 y 7 de la mañana. La concentración cae rápidamente una vez se despierta el individuo y mantiene niveles estables durante el día. Es una hormona cuya función principal en la mujer es la de estimular la secreción láctea de las glándulas mamarias mientras que en los hombres puede influir en la función de los riñones, el equilibrio electrolítico, ginecomastia, descenso de la libido e impotencia y otras funciones de la próstata de de los órganos reproductores.

Las Adenosinas: durante el proceso de inducción del sueño, la concentración de ATP, de ADP y AMP aumenta en las células cerebrales promoviendo el estado de reposo.

De este modo, vemos como con la participación de estas hormonas, que alcanzan sus picos de actuación máximos por la noche y durante el sueño, conseguimos potenciar la restauración de las reservas energéticas de los carbohidratos (fuente principal de energía en la práctica totalidad de los deportes) y las proteínas, así como la reparación proteica de los desperfectos que la actividad físico-deportiva ha generado sobre los componentes estructurales del músculo.

CANTIDAD Y CALIDAD DEL SUEÑO

Es muy importante comenzar refutando el mito de que cada persona necesita 8 horas de sueño para poder realizar un buen descanso nocturno. Estudios del sueño han demostrado que existen 3 tipos de sujetos en función de la necesidad de sueño que refieren, estableciendo sujetos con patrón de sueño corto (necesitan 6 o menos horas de sueño), sujetos de patrón de sueño intermedio (duermen entre 7 y 8 horas al día) y personas con patrón de sueño largo (necesitan más de 9 horas).
Si nos centramos en datos, hay estudios que afirman que un 10% de la población basta con 6,5 horas por noche, y un 15% necesita más de 9 horas de sueño.
También la edad influye en la necesidad de horas de sueño. Así pues, un bebé necesita aproximadamente 16-18 horas de sueño al día (en intervalos de aprox. 4 horas), los niños de uno y dos años de edad habitualmente duermen de 12 a 14 horas, los preescolares necesitan de 10 a 12 horas, los adolescentes necesitan alrededor de 9-10 horas diarias; mientras que los adultos oscilarán entre las intervalos horarios explicados anteriormente (aprox.: 6-11 horas). En las personas de 55 a 60 años se reducen las horas de sueño nocturno y es más necesaria una siesta vespertina. A partir de los 70, es raro dormir más de 5 horas seguidas y son más frecuentes cabezadas esporádicas durante el día.
También factores geográficos pueden influir. Así se duerme un poco más en las montañas y un poco menos en la costa.
Como conclusión podemos decir que, siempre que se respeten las cantidades mínimas de sueño que cada persona necesita (cantidad aproximadas explicadas con anterioridad), lo más importante es valorar la calidad del sueño. Para ello, existen numerosos cuestionario o test de valoración (Escala de Somnolencia de Stanford, SSS; Cuestionario de Calidad de Vida de individuos con insomnio, QOLI; Cuestionario de Evaluación del Sueño de Leeds, SEQ; Índice de la Calidad del Sueño de Pittsburgh , PSQI, etc.), que nos van a permitir conocer si el sueño que hemos tenido, independientemente de las horas dormidas, ha cumplido su función reparadora.
HIGIENE DEL SUEÑO

Aunque cada persona es un mundo y no hay reglas generales validas para todos, los siguientes consejos siempre serán útiles para conciliar el sueño y que éste tenga la mayor calidad posible.
Consejos útiles antes de dormir para conciliar mejor el sueño:
  • Evitar los estimulantes (cafeína, chocolates…) en las horas que anteceden al sueño.
  • Dejar de fumar y de beber alcohol (al principio el sueño empeora, luego mejorará). Si se es fumador y/o bebedor, disminuir la dosis de nicotina y alcohol entre 3-4 horas antes de acostarse.
  • Evitar las comidas copiosas en las horas anteriores al sueño. Algunos creen que la comida con alto contenido en carbohidratos favorece la somnolencia. Mientras que otros consideran a la leche tibia como sedante. Sin embargo, no hay buenas evidencias que apoyen estas teorías. Las investigaciones no han descubierto ningún alimento que haga dormir.
  • No depender de pastillas para dormir. No hay duda que las pastillas son formadoras de hábitos. Cada vez menos especialistas las prescriben y privilegian cualquier solución no basada en drogas. Una vez que la gente comienza es mucho más difícil liberarla de ellas que solucionar el insomnio por el que se consultó.
  • No dormir durante el día. Por la mañana limitar el tiempo de permanencia en la cama si no se duerme. No utilizar el dormitorio durante el día.
  • Procurar acostarse y levantarse siempre a la misma hora. El hábito le ayudará a dormir. No acostarse ni intentar dormir hasta que no tenga sueño.
  • Para el buen descanso es mucho mejor buscar la calidad que la cantidad.
  • Practicar ejercicio diariamente pero no justo antes de acostarse.
  • Distraerse de las preocupaciones del día de la forma que se prefiera , al menos 2 horas antes de acostarse.
  • Desarrollar su propio hábito de descanso y/o rituales antes de irse a la cama, como cepillarse los dientes, lavarse, leer, escuchar música, etc.
  • Un baño o una ducha antes de dormir por la noche es muy relajante.
  • Vaciar la vejiga antes de acostarse.
  • La habitación de dormir ha de estar bien ventilada, oscura, silenciosa y con una temperatura agradable (alrededor de 20º). También debe tener unos grados de humedad, nunca seca, sobre todo en invierno cuando se hace uso de calefacciones.
  • Elegir su colchón según su peso y estatura.
  • Dormir con prendas cómodas que no molesten ni aprieten.
  • Mantener una postura correcta al dormir y usar una almohada a la altura adecuada (deberá ser baja si dormimos boca arriba y media o media/alta si lo hacemos de lado). Una mala posición al dormir causará molestias o incluso dolores.

domingo, 25 de noviembre de 2007

EL EXCESO DE PESO: MÁS QUE UNA CUESTIÓN DE IMÁGEN

INTRODUCCIÓN

Hoy en día se ha acrecentado el número de personas que se interesan por el control del peso corporal debido a la gran importancia social que ha adquirido la imagen y la estética corporal, y que sigue unos cánones claramente definidos (hombres fuertes y mujeres estilizadas, pero ambos con poca grasa.).
Sin embargo, hay otra vertiente del control del peso mucho más importante que la estética, que está orientada hacia el ámbito de la salud, y que debido a los nuevos hábitos de vida altamente sedentarios de la sociedad actual, adquiere una gran importancia. Para darle credibilidad a esta realidad presentamos los últimos cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que indican que en 2005 había en todo el mundo:

  • Aproximadamente 1600 millones de adultos (mayores de 15 años) con sobrepeso.
  • Al menos 400 millones de adultos obesos.
  • En 2005 había en todo el mundo al menos 20 millones de menores de 5 años con sobrepeso.

Además, la OMS calcula que en 2015 habrá aproximadamente 2300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.
Aunque antes se consideraba un problema exclusivo de los países de altos ingresos, el sobrepeso y la obesidad están aumentando espectacularmente en los países de ingresos bajos y medios, sobre todo en el medio urbano.
El gran problema es que el exceso de peso corporal (sobrepeso y obesidad) provoca adaptaciones fisiológicas que tienen graves consecuencias para la salud, que van aumentando a medida que el peso es mayor. El tipo de enfermedades de riesgo para este grupo de personas son:

  • Las enfermedades cardiovasculares y cardiorrespiratorias (especialmente las cardiopatías y los accidentes vasculares cerebrales), que ya constituyen la principal causa de muerte en todo el mundo, con 17 millones de muertes anuales.
  • La diabetes de tipo 2, que se ha transformado rápidamente en una epidemia mundial. La OMS calcula que las muertes por diabetes aumentarán en todo el mundo en más de un 50% en los próximos 10 años.
  • Las enfermedades del aparato locomotor, y en particular la artrosis.
  • Algunos cánceres, como los de endometrio, mama y colon.
  • La obesidad infantil se asocia a una mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.
Comprobada la magnitud del problema, es necesario que la sociedad, a través de los profesionales dedicados al ámbito de la salud, afronte con seriedad y rigor el tratamiento de dicha problemática, tanto desde la perspectiva de la prevención como de la de tratamiento.

ELABORACIÓN DE UN CORRECTO PLAN DE ADELGAZAMIENTO

Cualquier tipo de plan de actuación, de cualquier índole, que pretenda ser riguroso y profesional deberá cumplir los siguientes requisitos: primero una valoración integral inicial que nos permita conocer la realidad en la que nos vamos a mover, posteriormente una propuesta de plan de actuación en base a la realidad con la que vamos a trabajar y finalmente una propuesta de valoración y control periódico del cumplimiento del plan.


VALORACIÓN INTEGRAL INICIAL

Es un paso muy necesario ya que con una valoración adecuada vamos a poder conocer perfectamente el punto del que partimos y así podremos presentar un plan de actuación perfectamente individualizado en base a objetivos, necesidades y posibilidades de la persona. No debemos olvidar que cuanto más integral sea la valoración inicial más personalizado podrá ser el plan de actuación.
Para facilitar el desarrollo de la valoración inicial propongo su división en los siguientes puntos:



1.- Presentación de las Expectativas personales del sujeto: es decir, antes de comenzar a pautar ningún tipo de trabajo es necesario valorar las expectativas generales con las que el cliente viene a nosotros. Para ello hay que conocer los objetivos que pretende obtener, el tiempo teórico que cree que necesitará para obtener dichos objetivos, y finalmente se debe valorar la dedicación (grado de compromiso) que va a destinar dicha persona a la consecución de dichos objetivos.
De esta manera nosotros vamos a poder valorar si los objetivos que pretende conseguir se ajustan a la realidad física, temporal y de dedicación.

2.- Valoración Objetiva General: una vez conocidas las expectativas iniciales del cliente, debemos intentar recopilar la mayor cantidad de documentación posible sobre la situación real de la que partimos y sobre aquellos indicadores que nos van a aportar información sobre el punto de partida y sobre la evolución del proceso. De esta manera, es necesario conocer los valores físicos del sujeto (control antropométrico), conocer los hábitos alimenticios de la persona, realizar un control médico general, conocer el historial y los hábitos deportivos de la persona, conocer la disponibilidad del sujeto para desarrollar el plan, etc.

3.- Ajustar las expectativas iniciales a la realidad: una vez obtenida toda la información real necesaria que nos pueda interesar para poder llevar a cabo el plan tenemos que cotejar si las expectativas iniciales están dentro de unos parámetros razonables. Si no es así se deben adaptar a la realidad reajustando, en este caso, los objetivos iniciales y/o la temporalización para su consecución y/o el grado de disponibilidad de dedicación al plan de actuación.

PLAN DE ACTUACIÓN

Después de realizar una valoración integral inicial que nos ha permitido conocer el punto de partida y la realidad de nuestra intervención, se debe elaborar un plan de actuación que debe englobar 3 ámbitos de actuación claves:

  • Ámbito de actuación sobre los hábitos alimenticios y nutrición.
  • Ámbito de actuación sobre la actividad física.
  • Ámbito de actuación sobre hábitos de comportamiento saludables.
ÁMBITO DE ACTUACIÓN SOBRE LOS HÁBITOS ALIMENTICIOS Y NUTRICIÓN

Nuestro cuerpo absorbe y utiliza la energía contenida en los alimentos (expresada en kilocalorías) que ingerimos para mantener las distintas funciones internas y las actividades diarias. Para mantenernos en un peso saludable, debemos conocer la cantidad de kilocalorías (GET: gasto energético total) que necesita nuestro organismo en función de la talla, el peso, sexo y la actividad diaria, luego tenemos que proporcionarle la cantidad adecuada de raciones de cada uno de los nutrientes esenciales para no cometer excesos y obtener una alimentación equilibrada.
Para mantener una alimentación equilibrada se debe respetar el reparto de nutrientes recomendado por la Organización Mundial de la Salud (2000), siendo este:
  • 55-75% de las calorías totales deben derivar de los carbohidratos complejos (de los cuales el 10% provendrán de glúcidos simples).
  • 15-30% lo aportarán las grasas (de los cuales el 10% vendrán de grasas saturadas).
  • 10-15% derivará de las proteínas.

Así pues, aumentamos de peso cuando comemos alimentos en demasía acumulando más energía de la que nuestro cuerpo precisa. El proceso metabólico del exceso de nutrientes da como resultado la creación de grasa corporal. Nuestro organismo tiene infinita capacidad para almacenar grasa alojándola donde la genética de cada uno ordena, quedando luego fielmente reflejada en nuestro físico y en el peso corporal; mantenemos nuestro peso cuando se produce el equilibrio entre los alimentos que ingerimos y la energía que utilizamos para mantener la tasa metabólica basal y realizar las actividades diarias, y disminuimos de peso cuando el aporte nutritivo es menor a los requerimientos energéticos de nuestro cuerpo obligándolo a utilizar los depósitos grasos para obtener el combustible necesario para mantener todas las funciones. Por lo tanto, el control y equilibrio entre el reparto y el gasto de la energía será la clave para controlar el aumento, mantenimiento o el descenso de peso corporal.
Si nuestro objetivo es perder peso debemos respetar las indicaciones marcadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afirman que para que el rendimiento personal diario de un sujeto no se vea afectado negativamente, la pérdida de peso por semana no deberá ser superior a 1 kg, siendo reducciones de entre 500 y 700 gramos semanales las más adecuadas para estabilizar el peso a largo plazo. De este modo, tenemos que asegurarnos que al final de la semana la balanza entre el aporte de calorías suministrado por la alimentación y el gasto calórico realizado mediante las actividades diarias y el ejercicio se inclinará a favor del gasto calórico entre 3850 y 5390 kcal. En este proceso es muy importante recalcar que aunque se produzcan reajustes en la dieta que hagan que las cantidades de calorías ingeridas se reduzcan, siempre se deben respetar los aportes mínimos necesarios de macronutrientes (Hidratos de Carbono, Grasas y Proteínas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) para el correcto funcionamiento del organismo. Este aporte básico dependerá de las necesidades energéticas diarias individuales de cada sujeto.


ÁMBITO DE ACTUACIÓN SOBRE LA ACTIVIDAD FÍSICA

La actividad física es la variable más importante que modifica nuestro peso.Si somos sedentarios o nos mantenemos en reposo absoluto el gasto energético será menor que cuando nos mantenemos en movimiento y realizamos una rutina regular de actividad física.
Sin embargo, si el objetivo es conseguir un descenso corporal centrado en la movilización de las reservas de grasa corporal que tenemos almacenadas en diferentes zonas del cuerpo, es necesario prescribir un tipo de actividad física específica que debe cumplir los siguientes requisitos:
  • Tipo de actividad: se recomiendan ejercicios aeróbicos de bajo impacto osteoarticular que movilicen grandes masas musculares.
  • Volumen de trabajo: relativamente alto con el fin de incrementar el gasto energético y el metabolismo de las grasas.
  • Duración de la sesión de entrenamiento: entre 20-60 minutos en función del nivel de condición física del sujeto. Progresivamente se debe ir aumentando el tiempo de trabajo. El gasto energético de la sesión debería estar en torno a 250-400 kcal/sesión. Es preciso recordar que para perder un kg de grasa es necesario quemar alrededor de 7700 kcal.
  • Frecuencia semanal: se recomienda un mínimo de 5 días, aunque lo ideal sea realizar una sesión diaria.
  • Intensidad: moderada (60-75% del VO2máx. / 60-80% FCmáx.) con el fin de estimular el consumo de las grasas. El régimen de trabajo debe ser extensivo.
  • Recuperación: los esfuerzos deben ser continuos por lo que no debería haber necesidad de hacer pausas. Si estas fuesen precisas, amplias para facilitar la vuelta a la normalidad.
  • Organización: ejercicios sencillos al principio y progresivamente introducir circuito.
ÁMBITO DE ACTUACIÓN SOBRE HÁBITOS DE COMPORTAMIENTO SALUDABLES

Todas estas pautas de nutrición y de actividad física deben ir acompañadas por consejos sobre conductas y hábitos saludables que nos ayudan a conseguir el objetivo que buscamos y que además nos van a permitir conseguir una mejora integral en la condición y calidad de vida del sujeto. Algunos de los consejos saludables son:
  • Incentivar la práctica de actividades cotidianas como subir escaleras, tareas domésticas, desplazamientos caminando al trabajo…, que al final del día aumenten el gasto calórico y rompan los hábitos de sedentarismo.
  • Eliminar el consumo de tabaco y otras drogas ya que provocan efectos sobre nuestro organismo muy negativos. Así como evitar bebidas alcohólicas.
  • Mantener una buena higiene personal en las diversas etapas del año, ya que de esta forma se previenen numerosas patologías.
  • Recalcar la importancia del sueño. El sueño representa el proceso diario de recuperación física y psicológica, por lo que la falta del mismo tiene consecuencias a largo plazo. El profesor Cappuccio (Univ. Warwick. Londres) afirmó que tras varios estudios, la media estándar de sueño está alrededor de las siete horas, aunque recalcó que esta medida debe ser completamente individual en base a las necesidades de cada uno. Lo importante es que tras dormir las horas que el cuerpo necesita, al despertarse el sujeto sienta con fuerzas renovadas y con sensaciones de haber recuperado energía. El dormir menos de las horas necesarias aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares.
  • Realizar una revisión médica completa cada año. De esta forma podremos saber que, a menos que se presente un imprevisto (como sería un accidente) seremos individuos sanos que podremos disfrutar de la vida y de todo lo que en ella viene incluido. Esta no solo nos permitirá saber cuál es el estado general de la salud, sino también ayudará a prevenir otras enfermedades.
  • Resaltar la importancia de mantener una higiene postural correcta para obtener una mejor calidad de vida. El objetivo de la higiene postural es aprender a realizar los esfuerzos de la vida cotidiana de la forma más adecuada, con el fin de disminuir el riesgo de padecer problemas osteoarticulares y musculares.
VALORACIÓN Y CONTROL PERIÓDICO DEL CUMPLIMIENTO DEL PLAN

Sobretodo en planes a largo plazo, y con el objetivo de seguir creando en el paciente la adherencia al plan de actuación que se está llevando a cabo, es necesario marcarse objetivos parciales en plazos relativamente cortos para que el propio sujeto pueda ir viendo que los resultados previstos se van cumpliendo, mientras que si por cualquier razón estos objetivos parciales no se cumplen podemos analizar de nuevo el plan y reajustarlo a la nueva realidad sin tener que esperar a la finalización del mismo. Para ello, es necesario elaborar y/o realizar controles periódicos.

domingo, 18 de noviembre de 2007

LOS BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA SOBRE LA SALUD

La utilización de la actividad física como medio para obtener una mejora de la calidad de vida, y por lo tanto de la salud, lleva varias décadas experimentando notables avances. Actualmente está ampliamente demostrado que su práctica controlada y correctamente pautada por un profesional produce considerables mejoras físicas, psíquicas e incluso sociales que propician el bienestar integral del individuo; pudiendo ser utilizada no sólo como un medio más de tratamiento si no también como un medio muy importante de prevención de numerosas patologías muy asociadas al estilo de vida de la sociedad actual.
De este modo, al estar sometidos a una forma de vida altamente sedentaria, acompañada de una deficiente nutrición y altas concentraciones de estrés y ansiedad, comienzan a prevalecer entre las personas patologías relacionadas con:
1. Enfermedades cardiacas coronarias.
2. Diabetes.
3. Cáncer.
4. Osteoporosis.
5. Obesidad.
6. Accidentes cerebrovasculares e hipertensión.
7. Disminución de la fuerza muscular y flexibilidad articular.
8. Problemas psicológicos (estrés y ansiedad).


Siendo conscientes de esta realidad, la Comunidad Europea en sus políticas de promoción de la salud a través de la actividad física, ha reunido las evidencias científicas suficientes que demuestran claramente los efectos de esta actividad y los beneficios que aporta a la salud de los seres humanos, llegando a afirmar que: "El ejercicio físico programado de manera individual provoca profundos beneficios mediante fenómenos de adaptación de las funciones cardiovascular, pulmonar, metabólica, neuromuscular y cognitiva y sobre los tejidos muscular, conectivo y adiposo lo que permite un efecto profiláctico o moderador de los efectos de diversas enfermedades básicamente mejorando la capacidad funcional de órganos y sistemas."

Concretando un poco más, los efectos beneficiosos de la actividad física sobre nuestro organismo son:


Efectos sobre el sistema cardiovascular:

  • Reduce alrededor de la mitad el riesgo de desarrollar alteraciones vasculares y metabólicas comunes o en su defecto falicitar el control de enfermedades tales como alteraciones coronarias, infarto, hipertensión, arteriosclerosis y diabetes no insulinodependiente (se reduce entre un 30-50% la posibilidad de padecerla, respecto de las personas totalmente sedentarias).
  • Funciona como mecanismo de prevención primaria y secundaria del sobrepeso y obesidad, al permitirnos obtener un descenso del peso corporal, un control del porcentaje graso.
  • Disminuye en un 40-50% los síntomas gástricos y de riesgo de aparición de cáncer de colon y útero.

Efectos sobre el sistema cardiorrespiratorio:

  • Mejora el control y estado de patologías orgánicas como la fibrosis quística (mejorando el drenaje bronquial) y el asma (disminuye la intensidad y frecuencia del broncoespasmo).

Efectos sobre el sistema músculo-osteo-articular:

  • Reduce los dolores músculo-osteo-articulares.
  • Retrasa y/o detener el proceso de osteoporosis.
  • Mejora el control y dominio corporal, y por lo tanto postural, facilitando la percepción y corrección de hábitos posturales incorrectos.
  • Mejoran las posibilidades motrices del individuo dando lugar a una mayor autonomía física.

Efectos sobre el sistema nervioso:

  • Mejora de las capacidades coordinativas del sujeto (velocidad de percepción, velocidad de reacción gestual…) que, junto con las conseguidas en el sistema músculo-osteo-articular va a permitir una mayor autonomía física.
  • Mejora el funcionamiento de los órganos internos.

Efectos sobre el estado psicológico:

  • Efectos moderados y positivos sobre estados depresivos, ansiedad y estrés, provocando mejoras en el nivel de autosatisfacción y bienestar psicológico.

Otros efectos beneficiosos de carácter social que aporta la actividad física son:

  • Aumento de la frecuencia a clase de nuestros hijos.
  • Aumento del rendimiento de los docentes.
  • Mejora la relación con los padres.
  • Disminuye la delincuencia.
  • Disminuye el uso drogas.
  • Disminuye los disturbios del comportamiento.
  • Aumenta la responsabilidad.
  • Mejora el status del país.
  • Disminuye los costes médicos.
  • Reduce la rotación continua de la mano de obra por problemas médicos.
  • Disminuye la cantidad de fármacos que se consumen per-capita.
  • Etc.

Por todo ello, y a modo de conclusión, podemos afirmar que la actividad física, si se practica de forma continuada y controlada es beneficiosa para la salud integral de la práctica totalidad de la masa social, desde los niños hasta los ancianos pasando por los adultos y las personas con alguna discapacidad, y que aunque no nos garantiza una vida más larga, si mejora la CALIDAD DE VIDA del individuo ayudando a retrasar el deterioro del buen estado psico-físico motivado por la edad y la inactividad.